Cultivo de la fresa en España: Variedades y ciclo de producción

 en Agricultura

La producción mundial de cultivo de la fresa se ha multiplicado por 4 en los últimos 40 años, ya que en el año 1.961 era de 754.516 toneladas mientras que en el año 2.001 ascendió a 3.175.464 toneladas. Europa es la zona que ha conocido la mayor expansión de su producción en el mundo. Este gran desarrollo se debe en parte al incremento de la demanda al considerar el consumidor a la fresa como una fruta de alto contenido en vitamina C, casi análogo al de los cítricos y al haberse potenciado sus posibilidades de utilización industrial.

Europa es la principal productora de fresa en el mundo, con 1.489.262 toneladas (el 47,7% de la producción mundial), le sigue América del Norte y Central con 919.479 toneladas (el 29,4%). La superficie mundial cultivada de fresa en el año 2.001 ascendió a 228.555 hectáreas, de las cuales el 72,5% pertenecen a Europa y tan solo el 12,6% a América del Norte y Central.

En Andalucía, en torno al 93-95% de la producción de fresa se localiza en la provincia de Huelva, si bien, cabe señalar que en los últimos años Cádiz ha incrementado considerablemente su producción, aunque apenas alcanzó el 5% del total de Andalucía en el 2.001. La producción de Sevilla este año representó el 1,8%, mientras que las producciones de Córdoba, Granada y Jaén resultaron mínimas representando tan solo el 0,2% de Andalucía.

La producción de la fresa en Huelva

El incremento de la producción de fresa en Huelva se ha debido fundamentalmente, al incremento de la superficie cultivada y a la introducción de nuevas variedades y técnicas de cultivo, consiguiendo así, elevados rendimientos y una mayor precocidad, y convirtiéndolo en un cultivo económicamente muy atractivo.

El cultivo de la fresa en Huelva multiplicó por 6 su superficie en el período comprendido entre 1.983 y 2.000, pasando de ocupar 1.427 hectáreas en el año 1.983 a ocupar 8.750 hectáreas en el año 2.000, en el que alcanzó su máximo. En el año 2.001 se produjo un descenso de la superficie cultivada pasando a ser de 7.500 hectáreas. Igualmente el rendimiento de la fresa ha experimentado un aumento de aproximadamente unos 13.000 kilos por hectárea, pasando de una media de 25.000 kilos por hectárea a comienzos de los 80, a una media de 38.000 kilos por hectárea a finales de los noventa. El rendimiento máximo se alcanzó en 1.999 con 40.400 kilos por hectárea. El crecimiento, tanto de la superficie como del rendimiento, del cultivo de la fresa en Huelva se reflejan en el desarrollo de su producción.

Existen diferentes variedades dentro de las fresas que se cultivan en la provincia de Huelva.España, a pesar de ser la segunda productora mundial de fresa, ha sido tradicionalmente dependiente de las variedades obtenidas por la Universidad de California. La introducción de variedades de día corto de origen californiano fue uno de los pilares del éxito del cultivo de la fresa en España y en particular en la zona de Huelva. Hasta 1.984, no se ponen en marcha en España programas de obtención de variedades de fresa adaptadas a sus propias condiciones. La estructura varietal dominante en el sector de la fresa de Huelva ha sido la siguiente: ‘Tioga’ introducida en 1.964, ‘Douglas’ en 1.982, ‘Chandler’ en 1.985 , ‘Oso Grande’ en 1.990 y ‘Camarosa’ en 1.995, todas ellas variedades de origen Californiano.

Ciclo de cultivo de la fresa

  • Se realiza en primer lugar una labor de desfonde de unos 40–50 centímetros de profundidad, a la que sigue una labor superficial de unos 20–25 centímetros en la que se entierra el abono orgánico. En general, en la zona fresera de Huelva, ambas faenas se realizan en el mes de julio, aunque en algunas zonas específicas estas operaciones se pueden adelantar a finales de junio o atrasar a primeros de agosto.
  • La labor de desinfección del suelo se inicia en agosto y llega hasta finales de septiembre o primeros de octubre. La técnica habitual en Huelva es la desinfección en lomos, a la vez que se va acolchando se va realizando la inyección del bromuro de metilo en el suelo convenientemente preparado (bien desmenuzado por la labor anterior y regado hasta capacidad de campo).
  • Mediante la utilización de maquinaria específica, en una sola pasada se realiza el alomado, acolchado y encintado (colocación del sistema de fertirrigación). Una vez colocado el plástico se pasa el rulo para abrir los agujeros donde irán colocadas las plantas; esta faena se realiza a la semana de acolchar y cumple también la misión de ventilación, con el objeto de dejar escapar posibles restos de gas que hubiesen quedado en el terreno.
  • Finalmente es recomendable esperar 12-14 días antes de plantar, como medida de seguridad. Las plantas se disponen en filas simples o dobles, con densidades de plantación que oscilan entre las 50.000 y las 70.000 plantas por hectárea, según la zona. Se establece un marco de 25-30 centímetros entre filas por un marco de 25-30 centímetros entre plantas.
  • La plantación se realiza en septiembre u octubre, dependiendo de la precocidad de la zona. Tras la plantación se dan varios riegos por aspersión con el fin de asegurar el enraizamiento de la planta, además de lo suministrado por el riego localizado que tiene carácter estable y definitivo. En los meses de noviembre y diciembre se realiza la instalación de los túneles que protegerán al cultivo. Los nutrientes y el agua necesarios para la planta durante el ciclo productivo se aportan mediante fertirrigación, en algunos casos también se aportan fitohormonas. La fecha de inicio de la recolección y la frecuencia de los pases varían considerablemente según la zona y el mes en el que se esté recolectando.
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