Estrategias para mejorar la fertirrigación

 en Agricultura

Existe una tendencia en horticultura hacia la intensificación, entendida como el nivel de inputs por unidad de superficie, con el objetivo de aumentar la productividad y la calidad. Esta tendencia conduce, en muchos casos, a un uso poco eficiente de los recursos naturales, entre ellos del agua y de los nutrientes, y al aumento del valor energético de las actividades productivas.

Para conocer las estrategias que mejoran la fertirrigación debemos conocer tanto los aspectos químicos como los físicos:

ASPECTOS QUÍMICOS DE LOS SUSTRATOS Y SU RELACIÓN CON LA FERTIRRIGACIÓN.

En cuanto a la reactividad química de los sustratos diferenciamos dos tipos:

  • Sustratos inactivos o inertes: los que tienen una capacidad de intercambio catiótico (CIC) nula o baja (lana de roca, perlita …)
  • Sustratos activos: los que tienen una CIC elevada, como por ejemplo la turba o la fibra de coco.

Naturalmente, tanto la gestión de la fertirrigación durante el cultivo como la fertirrigación inicial es muy diferente en cada tipo de sustrato. Un elevado valor de la CIC del sustrato supone mayor efecto amortiguador y por lo tanto, debe conocerse como la SN utilizada interaccionará con el complejo. En el caso contrario, el de los sustratos inertes, no se da la interacción y la reacción ácido-base de la SN es la que impondrá el pH al medio radicular. En consecuencia, con los sustratos inertes es más sencillo establecer pautas para el manejo de la fertirrigación y predecir los resultados. En cambio, al tratar con sustratos activos se cuenta con las ventajas derivadas del efecto amortiguador, fruto de la capacidad de intercambio catiótico y de la fertilidad propia.

Consejos para una correcta fertirrigación

Para conseguir unos buenos resultados es necesario gestionar la fertirrigación de los CSS:

  • Profundizar en el conocimiento de los requerimientos hidrominerales de cada especie.
  • Seguir durante el cultivo el nivel de fertilidad del sustrato, la composición de la solución de drenaje y/o del medio radicular, y el estado nutricional de las plantas.
  • Ajustar el pH del sustrato para una óptima disponibilidad de los iones nutritivos para el sistema radicular y, al mismo tiempo, prever un abonado de fondo que asegure un equilibrio de la SN prevista durante el cultivo, con el contenido catiónico del CIC del sustrato.
  • Con sustratos inertes, intentar utilizar SN equilibradas de concentración baja, manteniendo la CE del medio radicular mediante corrección automatizada de la CE de la SN.

ASPECTOS FÍSICOS DE LOS SUSTRATOS Y SU RELACIÓN CON LA FERTIRRIGACIÓN.

Los sustratos deben garantizar condiciones de confort al sistema radicular en cuanto a la aireación, el agua, los nutrientes y la temperatura.Según sus propiedades hídricas y en consecuencia, según el manejo del riego, se puede establecer la siguiente clasificación de los sustratos:

Sustratos aireados, con gran disponibilidad de agua a bajas tensiones y suficiente a potenciales superiores a pF 1.7.
Ciertas turbas de Sphagnum se incluyen en este grupo. De todos modos, a veces presentan baja aireación y es necesario mezclarlas con condicionadores físicos.

Sustratos poco aireados con disponibilidad de agua de mediana a grande. Se distinguen dos tipos:

  • Materiales de porosidad elevada, por ejemplo, ciertas turbas negras evolucionadas.
  • Materiales de baja porosidad, por ejemplo, algunas arenas.

– Sustratos muy aireados con escasa disponibilidad de agua. Son ejemplos de este tipo la grava y las perlitas de grano grueso.

– Sustratos aireados con gran disponibilidad de agua. La lana de roca es el ejemplo más característico.

El manejo del agua (dosis y frecuencia de riego) es diferente para cada uno de estos tipos.
Así, los del primer tipo admiten un manejo menos cuidadoso; los del tipo 2 presentan riesgo de asfixia con riegos excedentarios, los del 3 exigen riegos cortos y frecuentes y finalmente, los del 4 requieren un buen drenaje para evitar que el agua se estanque y se debe vigilar que no se agote el agua de reserva que suele ser baja.

Factores a tener en cuenta en la práctica del riego de sustratos.

  • Mantener niveles de humedad no inferiores a pF2 (-10KPa).
  • Emplear criterios de riego basados en el contenido de agua antes del mismo o en un porcentaje de agotamiento del agua disponible.
  • La capacidad del sustrato para transmitir agua según su contenido hídrico, puesto que puede disminuir brutalmente a partir de un cierto valor de humedad.

Actualmente se están adecuando a los CSS métodos clásicos de estima de evapotranspiración, con validez a escala horaria, y condiciones sin restricción hídrica a nivel del sustrato, lo cual no siempre es cierto.

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